Un equipo motivado es clave para una startUP de éxito

Un equipo motivado es clave para una startUP de éxito

Cualquier profesional responde mejor a directrices claras y refuerzos positivos, que a las órdenes carentes de explicación. Hacer partícipe al equipo te hace más productivo.

Si no valoras a tu equipo, él no valorará a tus clientes“. Richard Branson, fundador de Virgin Group, tiene clara la fórmula de liderazgo más efectiva. La motivación y el refuerzo positivo siempre fomentan mejor el trabajo que el ‘ordeno y mando’;sin embargo, “estos estilos no están reñidos y ambos son necesarios para dirigir, más aun en tiempos difíciles en los que hay que tomar muchas decisiones”, reflexiona Paco Muro, presidente de Otto Walter International, quien considera, además, que se puede ejercer la autoridad con motivación positiva, “pero eso requiere una altísima calidad de dirección de personas”.

La motivación tiene muchas ventajas: mayor desarrollo del potencial de los empleados, lo que se traduce en mayor eficacia en su trabajo; aumento de la confianza del colaborador hacia su organización, generando mayor compromiso y lealtad del trabajador hacia su empresa; mejora del clima laboral, lo que genera una mayor cooperación e intercambio de conocimientos entre los componentes de un equipo; mejora de los niveles de estrés, que se traduce en menor absentismo y bajas laborales; y cambio de actitudes.

Las nuevas generaciones de profesionales son los primeros que reclaman este tipo de metodologías. Ellos no toleran el ‘ordeno y mando’. Menos aún cuando esta fórmula lleva al miedo, hace que la conducta esté dirigida a evadir el castigo y deja al profesional en estado de alerta, casi de supervivencia, en el que la única innovación posible es eludir las represalias.

Las nuevas generaciones son más independientes emocionalmente con las empresas. Llegan con una actitud más de igual a igual con la compañía: tú contratas mi trabajo, y yo te lo doy mientras esté a gusto aquí. Los jóvenes no sienten esa especie de agradecimiento de anteriores generaciones y consideran que el empleo es un acuerdo entre dos partes en el que ambas deben estar satisfechas.

Los buenos profesionales son los que deben recibir los aplausos.

Para tener al equipo motivado os dejamos un decálogo de buenas prácticas.

  • Evitar ser genérico. Hay que personalizar para lo bueno y para lo malo. A todos nos gusta que el jefe alabe nuestros logros.
  • Para tener impacto en las personas, hay que hacer pocas cosas, muy bien hechas, para que los competidores no tengan fácil copiarte.
  • Las prácticas y beneficios no crean motivación, pero quitarlas sí genera insatisfacción.
  • El dinero sólo motiva en el corto plazo.
  • La diferencia que genera motivación y felicidad es la cultura de la empresa. Ésta es la suma de toda la experiencia de los empleados.
  • Fomentar el ‘empowerment’: dar la oportunidad de tomar decisiones y apoyar constructivamente cuando las cosas no salen bien.
  • La confianza se crea concomunicación, colaboración, comunidad, calidad y calidez.
  • Hay que tener a mano los básicos de la motivación: humanismo, humildad y humor.
  • No hay que ser ‘happy flower’. El refuerzo positivo no es organizar una fiesta, sino el reconocimiento sincero del esfuerzo.
  • Reconocer el error y sustituir el castigo por refuerzo positivo.

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